Ansiedad, cansancio y exceso de pensamiento que no nos permite disfrutar del día a día

La falta de silencio mental es  lo que nos saca constantemente del momento presente y también del disfrute que eso conlleva. 

Esta falta de silencio es la consecuencia de movernos en emociones y actitudes de miedo- control- supervivencia.  Y aquí es dónde podemos preguntarnos, ¿de dónde procede este miedo, esta sensación de alerta constante? 

Siempre hay situaciones estresantes que nos sacan del estado de tranquilidad, pero cuando se  activa en exceso nuestra parte mental, podemos considerar que algo profundo se está moviendo. 

 Generalmente, cuando esto sucede,  se activan emociones que nos conectan con espacios internos de desamor.

En estos casos aparece toda esa carga mental que  busca la manera de no entrar en contacto con ese  dolor.

Este es el núcleo sobre el que giramos cuando hay tanta dificultad para atender al presente, para gozar y disfrutar de nuestra vida, y también la fuente de nuestra ansiedad.

espacios internos de desamor

¿Cómo fui  tratado/a?, ¿cómo fui  considerado/a?, ¿cómo me escucharon? condiciona muchas veces el ¿cómo me trato?,¿Cómo me tengo en cuenta?, ¿cómo me escucho?

Las respuestas las tenemos nosotros y obtenerlas requiere dedicar tiempo y atención para escucharnos. 

No solemos estar en quietud. Nos enfocamos más a la acción.

¿Cuántas veces nos preguntamos ante algo que nos ocurre: “¿ Y ahora, qué hago? como medida preventiva para evitar lo que anticipamos como negativo. En cambio, no nos solemos plantear, voy a dedicar un tiempo a meditar sobre esto que me está sucediendo. 

También porque el contacto con el sentir parece que nos asusta. Cuando alguien nos pregunta qué tal estamos, la respuesta casi automática es, “estoy bien”.   No siempre es así, pero se ha instalado esa forma de mostrar hacia fuera una parte positiva, que lleva a la larga, a que internamente también nos lo digamos.

Pero, ¿a qué precio? Pues, generalmente, al precio de desconectar mucho más de nuestro estado interno, y de nuestra realidad interna. 

Validar nuestros estados internos es un paso previo para sentir y acoger nuestra vulnerabilidad. Al menos nosotros sí podemos acogerla. El mero hecho de que nosotros la acojamos ya nos pone en una posición diferente hacia lo que recibimos de fuera. Es como decirse a uno mismo: Yo siento esto, y es importante para mí. 

De poco sirve decirnos que todo está bien, si en el fondo existe una vivencia interna de falta de amor a nosotros mismos. Como consecuencia surgen conflictos internos que después se  expresan hacia fuera de alguna forma dolorosa. 

Por eso, la meditación se ha convertido en la manera de llegar a nuestro sentir y a nuestra realidad interna. No requiere más que quietud y apertura, que poco a poco se va logrando. 

En nuestro centro en A Coruña, Emovere, proporcionamos el espacio físico, y el espacio emocional para que las personas puedan abrirse a su sentir. Y lo hagan a su ritmo, sin crear expectativas y condicionamientos mentales. 

A través del método meditativo de Diana Noori, invitamos a las personas a abrirse a su “flor interna”, a su aroma,  para ir encontrando espacios de silencio y también de bienestar que les permita reencontrar el amor a sí misma/o.

A partir de septiembre abrimos nuevos grupos de meditación presencial. Si estás interesado en probar nuestra práctica meditativa orientada al autoconocimiento y bienestar, ponte en contacto con nosotras y podrás probarla. Te recibiremos gustosamente. 

 Alma, junio 2026